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viernes, 7 de diciembre de 2018

DON ZOILO -OLOROSO 12 AÑOS

Sin duda una oloroso excepcional que os recomiendo encarecidamente. Se nos quedó pegada una de las botellas cuando, el año pasado fuimos a conocer la bodega de Williams & Humbert.
A la  vista es de color castaño claro, limpio y brillante, menos denso que otros de su misma categoría y vejez  a juzgar por la fugacidad de sus lágrimas 
De nariz sumamente expresiva, punzante,  con buena intensidad; regala aromas de caramelo, naranja amarga, melón maduro, bombón de licor, resina de pino y tiza al fondo entre otros.
En boca llama la atención su frescura y ligereza, al igual que en su apariencia, no hace gala de la densidad que solemos encontrar en estos vinazos aunque ello para nada repercute en el resto de cualidades organolépticas que son realmente excepcionales.
Se aleja de las sensaciones de sequedad y austeridad que dejan otros, en cambio es de un sabor muy refinado y sigue manteniendo cierta frutosidad y aparente dulzor a pesar de su vejez. Cierta acidez refuerza su estructura y aligera un conjunto que resulta bastante fresco.
Como es de esperar, un puñado de frutos secos, naranja amarga y notas avainilladas se amontonan al final de su recorrido y se eternizan en tu boca dejando el mejor de los recuerdos.

Catado el día 2 de diciembre de 2018

domingo, 14 de mayo de 2017

BERTOLA- Amontillado de 12 años

De color ambarino oscuro, este señor amontillado de doce años de crianza, se presenta fragante y expresivo en nariz, con gran complejidad aromática recordando postres de vainilla, tostados delicados, mango maduro y notas de pegamento y carpintería (la del mismísimo San José).
En boca se subleva desde una aparente suavidad desplegando sus atributos y el resto de su potencial llevando de la mano a tu paladar hacia un completo éxtasis y deleite; Amplio con aplomo y con cuerpo.
En el posgusto se deshace entre avellanas, nueces y caramelo tostado. Largo, amable y casi sedoso, dejando un punto de calidez que pone un broche de oro casi infinito a tanto derroche despachado desde que quitas el corcho de esta "bendita" botella.
Sin duda toda una alegoría a la grandeza de los vinos de Jerez.


Catado el 9 de mayo de 2017




domingo, 19 de marzo de 2017

EL PRÍNCIPE

Reconozco que posiblemente sean los vinos generosos los que me infunden más respeto a la hora de intentar describirlos, por más que voy sabiendo de ellos, por más cosas que aprendo y pruebo siempre tienes la sensación de que nunca vas a poder encontrar nada mejor, cosa que pasa justo cuando catas el siguiente, en fin, tenemos una tierra llena de tesoros por descubrir.
Este de hoy, de color ambarino y ribetes de miel ya lo habíamos probado antes en varias catas aunque pararte a hablar de él sin prisa y analizando cada momento y forma con la que se expresa es harina de otro costado y sobretodo,lo que realmente nos emociona.
Lágrima de caída tímida, despertando lentamente tras su sueño quieto de doce años.
En nariz se presenta potente, punzante, adolescente y se presenta ante tí con aromas de vejez, de fondo recio ; delante, frutos secos, tiza y notas de acetona, en el conjunto despunta algo el alcohol, lo suficiente como para desmarcarse del conjunto y restarle redondez (las cosas de la pubertad)
En boca es corpulento y robusto, con tenues notas salinas. Con cierto amargor en el posgusto, algo bravío y rebelde. Al final del trago aparece de nuevo ese pico de alcohol a la vez que deja su recuerdo de fino, frutos secos y madera tostada.
La mejor versión de este vino la hemos encontrado en un Ultramarinos de Cádiz, en el 10 de Veedor. Este sitio, famoso por sus tortillas rellenas, sirve amontillado Príncipe de Barbadillo de un barril que ya debe tener sus años, allí el príncipe se ha ido haciendo con la corona, y hace que se haga monárquico hasta el más republicano.

Catado el 19 de marzo de 2017







domingo, 22 de enero de 2017

CUCO

De color caoba claro con una nariz muy compleja; notas de barniz y vainilla que realzan los tostados y los frutos secos.
En boca es de entrada suave y amplia, tocando cada papila gustativa como si fueran campanas, untuoso y amable con elegantes matices salinos propio de los vinos de Sanlúcar.
El posgusto se prolonga gratamente dando la cara recuerdos de maderas tostadas, licor y avellana.
Pura poesía en una copa de vino.

Catado el 22 de enero de 2017